Sanadores y Guias Espirituales
Introducción
Los sanadores y guías espirituales comparten rasgos en común, pero la
personalidad de cada uno de ellos marca grandes diferencias individuales, hasta
el punto que algunos trascienden como santos mientras que otros se diluyen en el
olvido.
En principio los protagonistas de estas curaciones, denominadas comúnmente
como "milagrosas" poseen todos un gran "carisma", que en su
acepción tradicional significa: "un don que Dios otorga a los
elegidos" y que actualmente se emplea para aquellos que poseen una
personalidad atrayente, seductora. Uno de los fieles de la Madre María solía
decir que "cuando ella hablaba, no podía dejar de escucharla; atraía
así".
Antes de que la palabra sanador reemplazara a todas las demás, otra manera
de referirse a estos seres singulares era calificarlos de
"taumaturgos". Si bien las publicaciones lo usaban dándole un matiz
peyorativo, en su acepción original se trata de una persona admirable por sus
obras y que realiza hechos prodigiosos, es decir el que hace cosas estupendas,
maravillosas. Y por extensión l que es capaz de encantamiento, hechicería
o magia.
Nada más mágico o milagroso que curar allí donde la ciencia había
fallado. La gente que concurre a visitar a los sanadores son aquellos que no han
obtenido de la medicina clásica una solución a sus problemas. Esperan un
alivio que los remedios no han sabido procurarles, buscan abrir las puertas a la
esperanza. Se apela al sentido mágico de la vida que en mayor o menor medida
todos poseemos.
Las técnicas de curación son tan variadas como la cantidad de personas que
se dedican a esa actividad: imposición de manos, suministro de agua o brebajes,
péndulos, ceremonias más o menos misteriosas, oraciones, rezos. Las
características de personalidad son variadas: algunos adquieren un perfil
místico cuya creencia es una mezcla de tendencias religiosas, a veces
contrapuestas.
Otro aspecto común a los sanadores es que todos se consideran así mismos
como instrumentos o herramientas. Afirman que ellos no curan sino que son
mediación de otro que es el que hace el milagro. Para Pancho Sierra, la Madre
María, el Padre Mario y el Padre Mateo el autor de estos hechos es Dios. Según
la Madre María "curan los curanderos, es vuestra fe la que os cura. Yo
soy una herramienta que se presta para el trabajo espiritual", Pancho
Sierra decía que el agua era una excusa porque había recibido de Dios el don
de curar, devolviendo la salud por medio de la profunda fe en Dios Todopoderoso.
El Padre Mario, por su parte, insistía frente a las autoridades eclesiásticas
que "era su obligación, ya que si Dios le había dotado de ese don,
aquello era, en realidad, un mandato".
Los cultos espiritistas ponen el acento en la capacidad de diagnosticar de
los médiums y la posibilidad de lograr curaciones milagrosas con intervención
de las fuerzas del más allá. Suponen que el espíritu de un médico notable o
de un conjunto de médicos puede ponerse en comunicación con determinada
persona que tenga habilidades de médium y otorgarle la posibilidad de
diagnosticar y curar. Es el caso de Garrincha y de Ze Arigó. Este último
decía que un tal Dr. Fritz se posesionaba de él y curaba.
Todos estos sanadores han sido perseguidos invariablemente por
"ejercicio ilegal de la medicina". El único que pudo evitar esto fue
Pancho Sierra debido a que en esa época y en ese lugar no había médicos; pero
de cualquier manera se cuenta una anécdota al respecto: en 1885 y debido a la
una denuncia que Don Pancho hacía ejercicio ilegal de la medicina, se presentó
en la estancia el comisario de Rojas para cobrarle un multa. El gaucho le dijo
"yo pagaré esta multa pero para que se convenza de que yo no soy un
brujo ni curandero, y lo único que hago es ayudar a la gente con lo que Tata
Dios me otorgó, le voy a dar a Usted un prueba que lo sacará de toda duda."
Luego le entregó el dinero y le dijo "esta plata que le doy y que usted
se lleva en la mano izquierda, me la va a devolver antes de la medianoche con la
otra mano".
Al atardecer el comisario tuvo que regresar porque tenía la mano izquierda
sumamente hinchada. Don Pancho sacó un vaso de agua del aljibe y le dio de
tomar y le garantizó que en una hora estaría curado. Así fue y ya nunca
volvió el comisario a molestarlo.
Pero el resto de los sanadores no tuvieron la misma suerte y debieron conocer
la cárcel como el Padre Mario o soportar procesos como la Madre María,
Garrincha y Jaime Press. La forma que encontraron para evadir estas situaciones
fue inscribirse en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto como una
misión religiosa. Así nació la Religión Cristiana de la Madre María,
Sendero de Fe, Sociedad Arco Iris, Culto Cristiano de Irma de Maresco. Por su
parte, el Padre Mario, como miembro de la Iglesia Católica optó por recibirse
de psicólogo para poder atender pacientes.
Las curaciones se consiguen aún después de la muerte de algunos de estos
sanadores, cuando alguien pide su intercesión y Dios hace un milagro. Los
estudiosos de estos temas afirman que Pancho Sierra, la Madre María y el Padre
Mario eran personajes auténticos. Ninguno de los tres hizo fortuna con estas
tareas. Fueron perdiendo lo que tenían al ayudar a la gente y recibieron la
enorme gratificación de verse venerados en vida. Para ellos la sobrenaturalidad
provenía directamente de Dios y no se avergonzaban de haber sido elegidos.
Entendieron que estaban destinados a una misión y la ejercieron con coherencia
hasta el final. Además pertenecían a la clase alta o estaban directamente
vinculados con ella, lo que les daba una relevancia inusitada y una clientela
selecta que favorecía su fama
Ejemplos Destacados:
Sanadores cuyo poder perdura después de la muerte
Otros sanadores
Extraido del cdrom "ALMAS MILAGROSAS, SANTOS POPULARES Y OTRAS DEVOCIONES" por María de Hoyos y Laura Migale, Edición NAyA
Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/