Santos Populares muy particulares
Introducción
Este capítulo está integrado por canonizaciones populares que tienen
algunos aspectos diferenciales respecto a las características generales que
definen a la mayoría de estos santos. Los tres primeros que presentaremos son
hombres. Nicolás Caputo, un taxista asesinado cuando iba hacia el
santuario de la Difunta Correa, sigue el patrón de las mujeres trágicas:
murió joven y violentamente. Por su parte, Ceferino Namuncurá ya había
pasado la edad del Angelito y su muerte se produjo por enfermedad pero se
trataba del hijo de un cacique, descendiente de una estirpe de guerreros, que
decide volcarse con gran fervor por la religión huinca a pocos años de
la conquista del Desierto. El llamado "Lirio de las Pampas
Patagónicas" llevó una vida virtuosa y se convirtió en un gran ejemplo a
seguir.
Los Salesianos impulsaron el proceso de canonización oficial tanto de
Ceferino como de Laura Vicuña. Estos dos adolescentes vivieron en la Patagonia
y murieron de tuberculosis, ella en 1904 y él en 1905. Laura Vicuña nació en
Santiago de Chile el 5 de abril de 1891. Después de la muerte del padre la
familia emigra a la Argentina donde junto a su hermana ingresaron al Colegio de
las Hijas de María Auxiliadora en Junín de los Andes, provincia del Neuquén.
Mientras tanto, la madre vive en concubinato con un estanciero. Laura intenta
apartarla de su situación pero no lo logra. Obtuvo el permiso de su confesor
para ofrendar su vida y salvar a su madre de la condenación eterna de su alma.
Se enferma, cada vez está más débil y eso es considerado como la respuesta de
Dios a su pedido. Finalmente muere el 22 de enero de 1904, sus restos se
encuentran en la Capilla del Colegio de María Auxiliadora en Bahía Blanca.
En 1986 es declarada venerable y en 1988, el Papa Juan Pablo II, la nombra
beata. El milagro reconocido es la curación de una fibrosis pulmonar terminal
en una monja. Como tiene el reconocimiento oficial de la Iglesia, existen
estampas, libritos que difunden su vida, novenas y sus imágenes se encuentran
en las Iglesias Salesianas de nuestro país y, fundamentalmente de Chile. La
localidad Neuquina de Junín de los Andes, donde Laura Vicuña asistió al
Colegio se convirtió en un Santuario.
En cambio Ceferino se ubica en la categoría de venerable. Sin embargo, desde
el mismo momento de su muerte "El Santito de las Tolderías" fue
objeto de canonización popular, una de las mayores conocidas hasta este momento
en Argentina.
Un aspecto diferente presenta la devoción destinada a Carlitos Gardel.
Su muerte, violenta, inesperada, en pleno éxito y juventud, lo cristaliza como
una mito. Homenajes, programas de radio, libros, revistas, suplementos
especiales y su tumba en Chacarita permanente cubierta de flores y el infaltable
cigarrillo encendido entre los dedos del monumento que lo recuerda, son algunas
de las muestras de afecto y admiración que despertaba y despierta el ídolo.
Pero, en algún momento, tal vez muchos años después de su muerte, fue
requerido como hacedor de milagros. En una película argentina denominada
"Máscaras de Otoño" (1963), el actor Maurice Jouvet parodiaba a un
"discípulo de la Madre María" que, junto con sus fieles, rezaba en
el cementerio de Chacarita primero frente a la tumba de la Madre María y luego
frente a la de Carlos Gardel. Es probable, entonces, que el culto al
"Zorzal Criollo" fuera anterior a la aparición de las placas de
agradecimiento (década del 70) y haya sido promovido por alguno de los
creyentes en la Madre María.
Finalmente, Eva Perón también constituye un caso muy particular. Un
gran sector del pueblo argentino ya la había canonizado en vida por sus
acciones en favor de los humildes y los desprotegidos. Y la entereza con que
sobrellevó su larga agonía la transformaron en "santa y mártir".
Entre mayo de 1952 -dos meses antes de que muriera- y julio de 1954 el Vaticano
recibió 40.000 cartas de laicos atribuyendo a Evita varios milagros y exigiendo
que el Papa la canonizara (Martínez 1996). Todo esto fue acompañado por una
intensa propaganda oficial por parte del régimen peronista. La devoción
dedicada a "la Dama de la Esperanza" persistió en forma clandestina
durante décadas: las fotos de Evita -luciendo sus vestidos de Gala- eran
iluminados por velas y flores del campo. Hoy, tal vez su imagen pueda asociarse
más a un mito -ahora universal- que a una hacedora de milagros.
Ejemplos Destacados:
Extraido del cdrom "ALMAS MILAGROSAS, SANTOS POPULARES Y OTRAS DEVOCIONES" por María de Hoyos y Laura Migale, Edición NAyA
Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/