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Creencias populares y santos milagrosos

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 Fiesta de San Juan

Los Santos cristianos en America colonial: SAN JUAN

Los santos más festejados por el pueblo incluyeron los de origen neotestamentario como San Juan Bautista, Santa Ana, San Pedro, San Dimas; los de tradición medieval como San Sebastián, San Isidro Labrador, San Roque, San Nicolás Tolentino, San Francisco de Asís, Santa Clara de Asís, San Antonio de Padua, San Cayetano; y, por último, los provenientes de la expansión colonial del cristianismo europeo como el africano San Benito de Palermo, y otros precisamente suramericanos como la joven laica Santa Rosa de Lima, el campesino extremeño San Juan Macías, o el mulato San Martín de Porres. El cuadro se completó además con santos populares no canonizados.

san juan bautista
Estampita de San Juan Bautista

Examinemos en particular el carácter y las razones de la fervorosa devoción popular a estos Santos.

El calendario festivo popular tiene un punto de partida regocijado con la celebración conjunta en el mes de junio de los bienaventurados del Nuevo Testamento San Juan Bautista y San Pedro. De este modo se cantó en Colombia y México:

Estas son las fiestas riales
que se tunan en el cielo
el veinticuatro es San Juan
y el veintinueve es San Pedro.
(Instituto Andino de Artes Populares, Poesía popular andina. 1. Venezuela, Colombia,

Panamá, Quito 1982, 121.).
Quisiera ser un San Juan,
quisiera ser un San Pedro,
pa venirte a saludar
con la música del cielo.
(Cancionero folklórico de México. Coplas que no son de amor, El Colegio de México, vol.3, México 1980, 254.)

El San Juan Bautista bíblico fue un personaje ascético que el rigorismo barroco gustó de acentuar.
"[Será] grande delante del Señor: no beberá vino, ni cosa que pueda embriagar,... [comía] de la miel silvestre y amarga que nacía por los campos, y algunas langostas, animalejo vil, asqueroso y desabrido;..." (Pedro RIBADENEYRA, Flos Sanctorum, Madrid 1675, I, 331-333). Sin embargo, en la Edad Media y en el Renacimiento surgieron imágenes particularmente festivas y lúdicas acerca del Santo. La fiesta de San Juan pasó a ser una celebración de la exaltación de la vida, de los hombres, de los animales, de las plantas, con el agua y el fuego como principios. Llegó a ser la fiesta mas popular de España no sólo cristiana sino islámica desde el siglo XII. Entre los árabes la fiesta tuvo un carácter ecuestre muy particular (Julio CARO BAROJA, La estación de amor (fiestas populares de Mayo a San Juan, Madrid 1979, 119-304).

En la poesía latinoamericana de origen español se cantó:

Esta noche es noche buena
Noche del señor San Juan
Que la celebran los moros
Los cristianos que serán.

(Juan Alfonso CARRIZO, Antecedentes hispano-medievales de la poesía tradicional argentina, Buenos Aires 1945, 378; versión chilena en Eugenio PEREIRA SALAS, Los orígenes del arte musical en Chile, Santiago 1941, 197-198).

En la época del Renacimiento español la fiesta del santo adquirió especiales relieves amorosos y lúdicos como lo expresan estos villancicos: "Mañana de San Juan / mozas / vámonos a coger rosas", "Mañana de San Juan / mozas / ¡a mi casa todas!" (Antonio SÁNCHEZ ROMERALO, El villancico. Estudios sobre la lírica popular en los siglos XV y XVI, Madrid 1969, 468, 481). El Renacimiento descubrió a San Juan Bautista como un niño. "[Las] imágenes pintadas y esculpidas de San 'Juanito' se prodigaron sobre todo en el siglo XVII y en la pintura cuzqueña junto con el Niño Jesús con quien juega, come, comparte las tareas de la casa y del taller de Nazaret." En Lima y Cuzco del 1600 apareció el Bautista "jugando con el Niño Jesús, ayudando a recoger la leña para la cocina, comiendo con la Sagrada Familia o con María, que le está enseñando a leer." (H. SCHENONE, Iconografía del arte colonial. Los santos, Buenos Aires 1992, 501-503).

La religiosidad oficial española del siglo XVIII terminó denunciando la excesiva libertad, especialmente de las mujeres, en la representación de San Juan Bautista: "No me detendré aquí en reprehender la necedad que cometen las mujeres, cuando ridículamente,..., adornan la imagen del Bautista cuando niño, proponiéndolo casi, o enteramente desnudo, cubierto, no con el pellejo [...] sino con una corta piel que apenas le cubre la mitad del cuerpo por las espaldas,..." (Juan de AYALA, El pintor christiano y erudito, Madrid 1782, II, 276).

El reconocimiento festivo en honor de San Juan Bautista recorre desde el Caribe hasta el Cono sur la historia de los últimos quinientos años. En República Dominicana se conoció la fiesta de la "sarandunga" en su homenaje (Iván DOMÍNGUEZ, José CASTILLO, Almanaque folklórico dominicano, Santo Domingo 1978, 63). En México fue famoso el santuario "esculpido en la piedra de un viejo ídolo" en Oaxaca en honor del Santo. A sus pies se depositaban flores y frutas (Carleton BEALS, Panorama mexicano. Luchas, costumbres y supersticiones de un pueblo heroico, Santiago 1942, 18). Un verso popular mexicano expresa: "Bailaremos y tomaremos / hasta que San Juan se ría" (Cancionero folklórico de México. Coplas que no son de amor, vol. 3, El Colegio de México, México 1980, 251).

En Venezuela el Santo fue celebrado especialmente por los esclavos africanos quienes en su día dejaron de trabajar para dedicarse a bailar y cantar. En la localidad de Curiepe, Barlovento, la imagen de "San Juan Congo" es adornada con palmas, hojas y racimos de cambur, telas, papeles de colores y flores. Los "sanjuaneros" cantan y bailan el 'malembe':

San Juan Baricongo
tiene la manía
de tocar tambora, caramba,
cantando fulía /.../.
Si San Juan supiera
cuando es su día
del cielo bajara, caramba,
con gran alegría /.../.
(Luis A. DOMÍNGUEZ, Adolfo SALAZAR, Fiestas y danzas folklóricas de Venezuela, Caracas 1968, 138-141; ver también Gustavo Luis CARRERA, Los tambores de San Juan, Caracas 1964).

En localidades rurales de Colombia San Juan fue festejado con chicha y aguardiente en el tiempo en que el maíz entraba en su macollaje. Se hicieron carreras a caballo, baños públicos y se comió sancocho de gallo (Segundo BERNAL VILLA, La fiesta de San Juan en Calderas, Tierradentro, en Revista Colombiana de Folclor 2, 1953, 177-221). En Tolima se hizo una personificación del Santo: "Un muchacho apuesto, fornido, alegre, bebedor y locuaz que canta muchas coplas con desenfado, con malicia y donaire.

En una balsa hecha de vástagos de plátano o de guadua, se embarca San Juan, vestido de caprichoso disfraz; lleva tiple y provisión de aguardiente,... La multitud, entre copas y coplas y algarabía, festeja, cumplimenta y venera al santo,..." (Sergio E. ORTÍZ, Informe sobre el festival folclórico de Ibague, en Revista Colombiana de Folclor 4, 1960, 162-163). Los versos de Tolima no fueron menos festivos:

Llegó la fiesta,
llegó San Juan,
alevántese, compadre,
que nos vamos a tunar.
Esta noche es sanjuanera
es noche de no dormir;
andá recogé los cueros,
nos vamos a divertir. (Misael DEVIA, Folclor tolimense, en Revista Colombiana de Folclor III, 7, 1962, 34).

En Brasil colonial San Juan Bautista fue festejado como un 'rapaz' apuesto y enamorador, rodeado de mozas casaderas (Laura de MELLO E SOUZA, O diabo e a terra de Santa Cruz, Sao Paulo 1987, 119).

Durante la dominación española las fiestas o las "chirriaderas" de San Juan Bautista en Colombia duraban tres días: 23, 24 y 25 de junio. San Juan era lavado en un pozo o quebrada. Los 'desórdenes' festivos llevaron a que el virrey prohibiera las corridas de caballos y de toros en 1752 y 1755 (Julián VARGAS, La sociedad de Santafé colonial, Bogotá 1990, 323-325).

Hogueras de San Juan

En el mundo andino las hogueras de San Juan fueron interpretadas por los indígenas como un proceso de regeneración espléndida de la Naturaleza. Alcides D´Orbigny describió la fiesta en La Paz, Bolivia, en 1830: "La tarde del 24 de junio me brindó un espectáculo imponente. Introducida en América por los españoles la antigua costumbre de celebrar la fiesta de San Juan por medio de hogueras, debía fácilmente encontrar imitadores en los indígenas. Estos, que habitan las alturas, en los paredones de la quebrada de La Paz, gozaron transportando combustible a todos los lugares poco accesibles, y como por encanto, en el mismo instante, la profunda oscuridad de la quebrada fue reemplazada por centenares de fogatas,..." (Viajes por América del Sur. D´Orbigny, Wiener y La Condamine, Madrid 1958, 578).

En 1930 el rito fue explicado de este modo:

"Los indios queman, a su vez, en el campo, la paja y los arbustos secos de los cerros, produciendo incendios enormes, que suelen abarcar grandes extensiones de terreno. Conceptúan que el fuego, en esta noche, lejos de destruir definitivamente la vegetación y esterilizar el suelo, posee la virtud, concedida por el Santo, de hacerla rebrotar con más lozanía y exuberancia y que los pastos nuevos tengan mayor vigor y fuerza nutritiva. Mantienen la convicción de que el fuego de San Juan, limpia la tierra para que al poco tiempo, se cubra de verde césped y se engalane de fraganciosas flores."
(Rigoberto PAREDES, Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia, La Paz 1920, 205).

Los niños engendrados en el día del Santo en la zona del Cuzco son llamados con alegría "los hijos de San Juan" (Justo GONZÁLEZ, Evangelización de la religiosidad popular andina, Quito 1990, 79). El Santo en Chile fue asociado a las aguas del Paraíso: "En el Huerto original / plantan plantas infinitas / las riega San Juan Bautista / con agua del río Jordán." (Raquel BARROS, Manuel DANEMANN, La poesía folklórica de Melipilla, en Revista Musical Chilena 60, 1958, 57). En la zona de Chiloé la fiesta se celebra con chicha de manzanas o de arvejas, y se grita: "San Juan Pelao, que no nos falte / la carne ni el milcao" o "Juan Pelao, ¿no tienes milcao?" (Carlos GÓMEZ, Celebraciones festivo-religiosas en Chiloé desde 1935, en Cultura de y desde Chiloé 10, 1989, 50-52). Las convicciones populares son recogidas en estos versos:

La víspera de San Juan
noche de tanta alegría
como Dios se alegra tanto
con toda su jerarquía;
los santos en compañía
esta noche no se duerme
toda la gloria está en vela
de ese gozo tan profundo
dicen las voces del mundo
que viva la noche buena. /.../.
Esta noche santa y buena,
la que hemos de celebrar,
las aves han de gorjear
siendo brutos ignorantes;
en esta noche fragante
la víspera de San Juan. (Eugenio PEREIRA SALAS, Los orígenes del arte musical en Chile, Santiago 1941, 197- 199).

Extracto del trabajo de Maximiliano Salinas Campos. "Arriba del cielo / está una sandía, / que está rebanándola / Santa Lucía": los Santos y Santas de Iberoamérica más allá del 'Imperio Cristiano'
Departamento de Historia Universidad de Santiago de Chile.
Ponencia presentada en las X Jornadas sobre Alternativas Religiosas en Latinoamérica, 3 al 6 de octubre de 2000

VER: Pruebas en la Noche de San Juan

Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/

 

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Última modificación de esta página 15-06-2014 .