Dios de origen peruano adoptado en las regiones del noroeste argentino,
y que se suele invocar con el objeto de que produzca lluvias en abundancia.
"Para el logro feliz de cualquier empresa -dice Adán
Quiroga- el indio tenía que invocarle; si no, las cosas salían al
revés de lo que se quería. Imposible era la vida de la tribu, en la aridez
de la llanura, sin el sustento de la algarroba y el maíz, y había que
implorar al Chiqui para que la cosecha fuera abundante. Las guerras, la
sequía, los huracanes, las pestes, los temblores, Illapa cayendo con furia
y desgajando al tacú (algarrobo) secular, todo era obra de ese Chiqui,
demonio calchaquí, a causa del cual el hombre es desgraciado."
"El Chiqui -continúa Quiroga- es el padre de los sacrificios. No
es concebible fiesta del Chiqui sin cabezas de animales. Estas cabezas,
sin duda alguna, son la sustitución de las cabezas del hombre, que con
sacrificios humanos se le aplacaba. Además, yo no tengo dudas de que los
sacrificios de las tinajas o urnas funerarias tendrían que ver con el
Chiqui."
Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
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