El dualismo
Hace ya tiempo que el dualismo como principio de clasificación ha
llamado la atención de los estudiosos de las ciencias sociales. Se ha
otorgado especial importancia a su materialización en el espacio, en
divisiones que se ha dado en denominar 'mitas' y su relación con una
especie de alianza matrimonial prescriptiva llamada intercambio
restringido o directo. Desde una perspectiva simbólica otro rasgo que
ha despertado el interés de los investigadores es el uso de este
mecanismo de clasificación para destacar una imagen de totalidad y
potenciar las cualidades cohesionadoras de una entidad percibida como
divina.
Esto era verdad para el Inca en los Andes, el Faraón en Egipto y el
Tao en China. En efecto, esta tendencia es tan fundamental que motivó
un interesante libro de Mircea Eliade, cuyo título en inglés es *The
Two and the One* (1965), si bien su título original en francés era
*Méphistophélés et l'Androgyne* (1962). Para Eliade, el dualismo era
una expresión de la unión de los contrarios, o de lo que Nicholas de
Cusa denominó la '*coincidentia oppositorum*' que 'era la definición
menos imperfecta de Dios' (Eliade 1965, 80-81; 1962, 98).
Representaba el misterio de la totalidad y se le consideraba como la
'mejor manera de entender a Dios o la realidad última' más allá de la
experiencia inmediata que sólo tiene la capacidad de percibir
'fragmentos y tensiones' (1965, 82; 1962, 100). Eliade concluye así
(1965, 122; 1962, 141):
En última instancia, es el deseo de recuperar esta unidad perdida lo
que ha llevado al hombre a pensar en los opuestos como aspectos
complementarios de una única realidad. Como resultado de estas
experiencias existenciales, provocadas por la necesidad de
transcender los opuestos, nacieron las primeras especulaciones
teológicas y filosóficas. Antes de que se convirtieran en los
principales conceptos filosóficos, el Uno, la Unidad y la Totalidad
eran deseos revelados en mitos y creencias y expresados en ritos y
técnicas místicas.
Otra explicación de la naturaleza del dualismo es la idea de
Lévi-Strauss de que éste deriva del principio de reciprocidad, que se
encuentra en la base de todo orden social. Por otro lado,
Maybury-Lewis sostiene que a nivel conceptual ofrece un equilibrio y
que, a nivel social, ofrece paz mediante el desarrollo de un
equilibrio entre las fuerzas en pugna (Maybury-Lewis 1989, 14). En
realidad, estas hipótesis no son diferentes, dado que se puede decir
que la reciprocidad es parte de una búsqueda de armonía, a la vez que
un medio para asegurar la paz entre las partes en conflicto. Sin
embargo, el mayor grado de especificidad en el planteamiento de
Lévi-Strauss hace que sea más adecuado para entender algunos casos
concretos. Esto se puede observar en el dualismo relacionado con la
sociedad andina.
De estas pruebas aportadas por la experiencia andina se desprende que
el dualismo es un mecanismo de clasificación recurrente desde el
periodo prehispánico, y que la mitología que explica la manifestación
social y espacial de esta división pone de relieve la idea de
reciprocidad y de oposición entre los sexos. Un mito que explica el
origen de las 'mitas' de la comunidad de Sarhua (Ayacucho - Peru),
recogido por el antropólogo peruano Salvador Palomino, señala que al
principio, puesto que no estaban divididos no estaban motivados para
cumplir con la tarea de llevar la campana de Maria Angola. Para
superar esta situación, decidieron organizar una competición. Con
este fin, crearon los 'mitas' Qollana y Sawqa, que hoy constituyen su
marco de organización. (Palomino 1984, 60).
De acuerdo a este mito, hoy se puede observar que la mayoría de las
obras públicas de esta comunidad tienen un carácter festivo y
competitivo, donde la división en 'mitas' cumple un rol importante.
Lo mismo ocurre en otras comunidades, aunque los grupos en
competencia pueden ser más de dos. El nombre con que se conoce a
estos grupos es el '*ayllu*', que es el mismo término para grupo de
parentesco. Sin embargo, en este caso su existencia se basa más en
consideraciones simbólicas que de otro tipo. Es verdad que se
asemejan a los grupos de parentesco, porque se dice que la
pertenencia sigue la línea del padre/marido. El hecho de que
conserven una continuidad estructural a lo largo del tiempo indica
que los individuos pueden cambiar su pertenencia a un grupo con el
fin de no perturbar el equilibrio que requiere la competición.
El carácter artificial de estos grupos sociales, que corresponden a
los ideales competitivos de realizar obras públicas u otras
obligaciones, permite confirmar que algo semejante ocurrió entre
otros grupos amerindios y que esto explica cómo, en numerosos casos,
los grupos sociales se configuraban para coincidir con las
clasificaciones simbólicas bajo las cuales se organizaba el conjunto
del cosmos.
Otro mito, recogido por los primeros cronistas de la sociedad andina,
menciona que la mita Hanan (alta) de Cuzco descendía del primer Inca
Manco Capac, mientras que la de Hurin (baja) derivaba de Mama Ocllo,
su mujer. El mito también afirma, paradójicamente, que ambos eran
absolutamente iguales, si bien el primero, habiéndose originado en el
Inca, gozaba de una preeminencia sobre el segundo. En este caso, la
división en mitas está modelada según los sexos, que están enmarcados
según valores de igualdad y de jerarquía. Esto fue posible porque,
como ha señalado Lévi-Strauss, los pueblos andinos reconocían dos
tipos de dualismo: uno diamétrico, estrechamente relacionado con el
principio de reciprocidad y de igualdad; y el otro concéntrico, el
cual, al ocultar las connotaciones asimétricas (que se podría
representar en un modelo triadico) era el apropriado para expresar
las premisas jerárquicas de una sociedad estratificada.
Ya sea diamétrico o concéntrico, según afirma Eliade, el dualismo en
las sociedades tradicionales expresa la idea de totalidad. Quizá sea
por este atributo y debido a la naturaleza holística de estas
sociedades que este mecanismo ha resultado tan útil para expresar la
imagen de un cosmos integrado en algunas sociedades. Porque, como
hemos visto la cosmología versa sobre el orden.
Fuente: "Cosmologías", de Juan M. Ossio. Publicado en Revista NAyA N*29 - Buenos Aires, Octubre 1998
Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/