m.zool. (Dromiciops australis gliroides, Thomas). Monito de Chiloé, Comadrejita
trompuda, Perrito del árbol o de la Virtud. Según la creencia local habita en el
corazón mismo de los coigües, sin comunicación alguna con el exterior porque, siendo un
animalito de virtud, no necesita alimentarse para vivir. Quien se topa con uno de ellos
tendrá larga vida y fortuna.
[El género Dromiciops recluido en los bosques entre Concepción a Chiloé, sería el
representante viviente de una subfamilia [Microbio-theriinae ] considerada extinguida
desde el oligoceno superior. Se trata de un marsupial polyprotodonto que desde lejos se le
ve como un ratoncito de larga cola. En las hembras grávidas se advierte una zona de pelos
de color rojo acanelado, sobre el área marsupial que se mantiene durante toda la
lactancia. Los individuos de laI. de Chiloé son diferentes respecto de los continentales,
lo que nos da una idea de la prolongada presencia de este animalito en nuestro medio, como
para lograr una diferenciación mutacional.
Exteriormente esta característica se nota en el color más oscuro del Dromiciops
chilote. Estos animalitos viven en lo más profundo del bosque y buscan su cobijo en palos
ahuecados o construyen nidos musgosos, con hojas de quila y bien protegidos. El medio
inclemente en que viven, con bajas temperaturas y mucha humedad, lo lleva a generar
mecanismos de adaptación térmica realizando un `sueño invernal' durante el período
más frío. En este letargo el ritmo cardíaco baja de 230 pulsaciones por minuto a menos
de 30. La cola prehensil y sus extremidades relativamente desarrolladas y con voluminosos
cojinetes, facilitan su desplazamiento en el medio, con movimientos tanto poderosos e
intensos, como lentos. La cola le permite, al mismo tiempo, almacenar alimento para su
hibernación. Este combustible energético lo obtiene de larvas e imagos, especialmente de
insectos. (G. Mann. "Los pequeños...". Zoología... Nº 40, 1978)].
[Una conseja nos cuenta: Cuando nació Jesucristo, los primeros que estuvieron
adorándolo en el Portal de Belén fueron la mula y el buey. Cuando Nuestro Señor murió
a los 33 años, el buey estaba vivo todavía. Este animal sintió el momento de la muerte;
supo que la gente había matado a Jesús. Entonces tuvo tanta tristeza, tanta pena, que
comenzó a morirse y, al momento de exhalar el último aliento, se escapó el corazón del
buey por la boca -ese corazón bondadoso y adorador de Jesús Divino-. Se escapó por la
boca a lugares remotos, llegando -según dice la gente- a establecerse en las montañas de
Chiloé. Allí el corazón se transformó en ese animalito virtuoso que es el chumaihuén.
Una canción dice:
En el corazón del coigüe
habita el pequeño chumaihuén:
es un animalito que no quiere
salir al sol y el mundo conocer.
Tiene en la frente dos cachitos.
cola y patitas como buey.
tamaño y trompa de ratoncito.
color plomizo y de sedosa piel.
(Relato de Amador Cárdenas, de una versión encontrada en Molulco).
Con la colaboración de Renato Cárdenas Alvarez. Reproducido con autorización
del autor de "EL LIBRO DE LA MITOLOGÍA historias, leyendas y creencias mágicas
obtenidas de la tradición oral". Ed. Atelí. Chiloé, 1997.
Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/