Nombre dado por los mocobíes a una planta de la familia de los helechos, y que significa
árbol de la sal. El cacique José Manito, de El Pastoril, contó su leyenda a Lázaro Flury:
"Cierta vez Cotáa (Dios) condolido por la triste vida de los hombres del Chaco,
quiso darles un árbol, cuyo jugo serviría como alimento a los hambrientos y apagaría la
sed de los sitibundos."
"Pero cuando la concluyó, Neepec (el diablo) le arrojó encima una urna llena de
lágrimas. Y la planta en vez de dulce ambrosía, como quiso Cotáa, dió a quienes la
buscaron un zumo áspero y salobre. Cuando Cotaá volvió y vió la obre dl maldito
dijo:"
"-Tu maldad será trocada en bonanza. Esta planta será buena. Servirá para salar
los venados y guasunchos y con la sal de las lágrimas endulzará los alimentos. Y los
hombres la usarán eternamente... Y desde entonces apareció en el Chaco el árbol de la
sal."
Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
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