Relaciones hombre/naturaleza en la cultura mapuche.
Los NGEN: sus implicancias y proyecciones socioculturales
Para los mapuches, Los ngen, son espíritus-dueños de la naturaleza silvestre cuyo destino es cuidar, proteger y
asegurar la supervivencia y bienestar de diversas especies de la flora y fauna silvestres.
Se vinculan a la concepción espiritual de una naturaleza viva y dialogante; y a un orden superior asociado a la creación del mundo. Dicho corpus de creencias incide tanto en la preservación de la naturaleza silvestre
como en la mantención de su equilibrio ecológico.
Por mucho tiempo, los mapuches han compartido un corpus de creencias y mitos
referentes al origen de su propio mundo. De dicho corpus se desprenden diversas
versiones -regionales o locales- comunicadas mediante los procesos de la tradición oral.
En estas versiones hay consenso de que los dioses creadores destinaron un ngen a cada
una de las entidades de la naturaleza recién creada. Y que cada ngen es un "espíritu
dueño de un elemento de la naturaleza", que asume la tuición sobre su bienestar y
continuidad. Los ngen residen no solo al anterior del bosque nativo sino fuera de él,
junto a diversos componentes de su flora y fauna silvestres asociadas a la cazarecolección,
sus plantas y animales. Por tanto, su misión es cuidar y preservar la vida,
bienestar y continuidad de los elementos silvestres a su cargo en los contextos de sus
respectivos nichos ecológicos.
Junto a los ngen se generan los principios de una etnoecología nativa. Ellos contribuyen
el equilibrio del medio ambiente, ejerciendo un control sobre la explotación excesiva de
recursos naturales, su depredación y contaminación. Para estos fines, los ngen hacen uso
de las potencias benéficas asignadas a ellos por los dioses desde el momento de la
creación del mundo mapuche. Por tanto, ellos respaldan las normas respetuosas de
interacción y reprocidad entre los mapuches y la naturaleza, aplicando castigos a
quienes trasgreden el código preservacionista.
De acuerdo a los principios compartidos por los hombres y mujeres mapuches
tradicionales, ellos no pueden considerarse dueños de las áreas de bosques y naturaleza
silvestre que suelen estar incluidas en los terrenos de su reducción o áreas vecinas. Los
mapuches son dueños solamente de lo que ellos mismos han plantado y/o criado -sean
estos árboles frutales, hortalizas, cereales, animales domésticos, etc.-. En consecuencia,
los bosques silvestres junto a la totalidad de su flora y fauna nativas no les pertenecen a
los hombres sino a los dioses creadores. Y estos últimos han entregado a los ngen -en
su calidad de espíritus guardianes- el cuidado y resguardo de la naturaleza silvestre.
Principales NGEN
Por tanto, la potencia espiritual de los ngen aparece encarnada en diversas entidades
terrestres antropomórficas, zoomórficas o fitomórficas. Entre las principales, se cuentan
los siguientes:
(1) el ngen-mapu, el espíritu dueño de la tierra;
(2) el ngen-winkul,
espíritu dueño del cerro o del volcán, distinguiéndose según su tamaño el ngen-fütawinkul
(espíritu dueño del cerro grande o volcán) y el ngen-pichi-winkul (espíritu dueño
del cerro pequeño o colina);
(3) el ngen-ko, espíritu dueño del agua, distinguiéndose
específicamente el ngen-trayenko, espíritu dueño del agua de vertiente, y al ngen-lafkén,
espíritu dueño del lago o mar;
(4) el ngen-mawida, espíritu dueño del bosque nativo,
distinguiéndose según la especie de árboles que contiene. Así tenemos:
- (4 a) el ngenfoyentu,
espíritu dueño del bosque de canelos,
- (4 b) el ngen-pitrantu, espíritu dueño del
bosque de pitras,
- (4c) el ngen-walle, espíritu dueño del bosque de robles, y
- (4d) el
ngen-pewén, espíritu dueño del bosque de araucarias, que da abundantes piñones;
(5) el
ngen-kurra, espíritu dueño de la piedra potente, distinguiéndose según su tamaño:
- (5 a)
el ngen-füta-kurra (espíritu dueño de la piedra grande) y
- (5b) el ngen-pichi-kurra (espíritu dueño de la piedra pequeña).
También existen -al interior de los bosques nativos- espíritus vinculados a la flora y
fauna silvestre, tales como:
(6) los ngen-kulliñ, espíritus dueños de los animales
silvestres y
(7) los ngen-üñëm, espíritus dueños de los pájaros silvestres;
(8) los ngenrëpü,
espíritus dueños del camino tropero trazado por las pisadas de animales silvestres;
y
(9) los ngen-lawén, espíritus de las hierbas medicinales, etc.
Por último, es necesario agregar ciertos espíritus vinculados a fenómenos ambientales y
atmosféricos, o bien generados por éstos, tales como:
(10) el ngen-kütral, espíritu dueño
del fuego; y
(11) el ngen-kürëf, espíritu dueño de los vientos. Los mapuches coinciden
en señalar la existencia de una familia de cuatro vientos que suelen dialogar entre si.
Mientras el viento sur (waiwén-kürrëf) es benigno y favorable -anuncioando bonanza y
ausencia de lluvias-, el viento este (waidëf-kürrëf) es ambivalente, puesto que trae
lluvia, sequía y/o polvaderas que bajan por la cordillera. Tanto el viento del oeste como
del norte son destructivos. En efecto, el viento marítimo del oeste (lafkén-kürëf)
pronostica y genera mal tiempo y lluvias; y el viento norte (kompa-kürrëf) genera
tempestades y destrucción. (Grebe 1997:284-289).
Generacion y legitimacion de una etnoecologia nativa
La creencia en los ngen genera una etnoecología nativa basada en un código
preservacionista compartido y transmitido oralmente. Al desempeñar su rol y cumplir
su destino como guardianes de la naturaleza silvestre, los ngen resguardan el equilibrio
ecológico. Forman parte, asimismo, de un sistema consensual de creencias que valida y
legitima los principios tradicionales de interacción respetuosa y de reciprocidad entre
los humanos y la naturaleza. Hay consenso, por tanto, que quienes trasgreden las
normas preservacionistas recibirán castigos severos aplicados por los ngen. La creencia
en la autoridad, poderes y funciones de estos espíritus contribuye, por tanto, a la
mantención del equilibrio medioambiental al interior del bosque nativo, como también
al control de la explotación excesiva, depredación o contaminación de sus recursos
naturales.
Diversos relatos orales mapuches dan cuenta que -de acuerdo a normas antiguas muy
estrictas- los ngen han prohibido los asentamientos humanos al interior de los bosques
nativos. A los mapuches recién llegados que solicitaban permiso para radicarse en
dichas áreas, los ngen les asignaban terrenos periféricos. Se favoreció así la
preservación del entorno silvestre y la coexistencia respetuosa de los indígenas con el
medio ambiente, la vida silvestre, y su flora y fauna original.
La creencia en los ngen ha incidido en la articulación de procesos y condiciones que
influyen sobre las actitudes preservacionistas de los mapuches tradicionales respecto al
medio ambiente natural. Dicha articulación se observa en: (1) la interacción respetuosa
con el medio ambiente y la vida silvestre; (2) la elección de lugares de asentamiento
fuera del bosque nativo; (3) el fomento respetuoso del equilibrio medioambiental; (4) el
cumplimiento de las normas preservacionistas; (5) la complejidad de las vivencias
religiosas asociadas al habitat silvestre; (8) el desarrollo de ritos tradicionales -tales
como el ngillatún- al interior del bosque nativo.
Se cree que cuando algún dios mapuche baja del wenu-mapu a la tierra, su lugar
predilecto es el bosque nativo milenario plantado por su mano durante la creación
original. Al dios le gusta refrescarse en él. Un testimonio relata la emoción profunda
que embarga a un mapuche creyente que penetra en sus dominios. Es una experiencia
mística que lo aproxima a sus dioses. En el bosque se siente intensamente la presencia
divina: es el dios que ha bajado y está allí. El mapuche siente entonces que la tierra se
mueve y gira bajo sus pies. Se cimbra todo el bosque. Son los efectos de la presencia
divina en un ambiente saturado de potencias sobrenaturales. Pues el bosque virgen
milenario es la catedral o iglesia de muchos mapuches creyentes.
Extracto del trabajo de M. Ester Grebe Vicuña (Ph. D.) Universidad de Chile. Ponencia presentada en las X Jornadas sobre Alternativas Religiosas en Latinoamérica, 3 al 6 de octubre de 2000
Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/